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En192015

Signo Editores regalos

Ahora Lucas golpea al ventrilocuo con su sólida mano de madera, Oscar sangra por la nariz y cierra sus ojos. El títere salta de las piernas del hombre y me grita "Ya no los hacen como antes" yo le contesté "Es que el viento votó anoche un nogal". Lucas me sonrie y mueve su pequeño cuerpecillo de madera hacia Oscar para arrastrarlo por el escenario. Cuando por fin se fueron, el tipo de la motaña de botellas se voltea hacia mi y me susurra estruendosamente "Mientras un loco sueña, el mundo toma la forma del soñador"

Hoy decidí cambiar de piel, hoy mutará mi sucia carne roída. Signo editores Madrid los castillos de mis miedos, los inmensos dolores de un nuevo amanecer, aplastaré la soberbia con mis uñas retorcidas y cada gota de mi felicidad te las daré en un sacrificio de amor.
Hoy han cambiado mis sueños, mi mente más abierta, mis manos más blancas, mis ojos recuperan las luces de la vida que se me han ido tras los años.

Cada muestra de egolatría, cada verso castrado desde mi Signo editores Madrid, renace hoy, mientras mi piel alisa sus grietas y el cabello olvida su blancura. Hoy mi alma se regocija, hoy todo se vuelve a ayer, para renacer, para recuperar el tiempo perdido. Hoy te tengo a ti, Dios, que me das otra oportunidad.

No ha dejado de mirarme.
Se asoma entre la multitud. 
A veces siento su respiración calentando mi cuello. Se acelera mi pecho, se estremecen las zonas más íntimas, con sólo sentir su presencia, se exita mi piel con sólo saber que tras las sombras, sus ojos me miran embriagados y en su mente se desenvuelven los más ardientes pensamientos.
Creo escuchar sus exhalaciones fuertes, graves, como jadeos inagotables.
Lo espero y siento como su mano, desde la distancia, acaricia mis rodillas y sube, lentamente, por entre mis piernas, mientras estelas de extasis convergen en un solo suspiro.
Aún cobijado por la penumbra,me miras, no se ha movido de entre las masas.
Las ideas chocan unas contra otras, se atropeyan entre sí y rasguñan mi carne empujandome hacia su cuerpo. Mientras me acerco, escucho mi nombre acariciado por sus labios. Entre las tinieblas sólo sus ojos brillantes iluminan mis pasos. Aumenta el calor, aumentan mis latidos. Ahora, frente a él, me entrego por completo, mas sólo en mi mente existe, engendro de mis fervientes deseos.

Admin · 155407 vistas · Escribir un comentario
En192015

REALUTOPIA

Aquella noche, mientras nuestros pies nos llevaban en el escape, me sentía completamente viva. Tú, la luna, el hálito frío de la noche, las calles semidesiertas, el cielo parpadeando sobre nuestras cabezas que explotaban con cada idea que fabricaría la continuación de esta fuga, crispaban mi espíritu en éxtasis al saber que todos los límites habían quedado atrás ¡A la mierda con los demás! Sólo estabamos los dos allí, juntos, viviendo y respirando el ahora que me alusinaba.

Pasan las horas, pero cada una recuerda a mi cuerpo la necesidad de ti, de tu piel desnuda, de tus labios húmedos, de tus manos ágiles. Por mi mente desfila la idea de ser tuya y siento esa corriente que atraviesa cada zona de mi cuerpo, cada parte de él que te desea y pide a gritos mudos la desnudez del tuyo. Quiero escapar esta noche hacia tus brazos descubiertos, sentir tu sudor en mi rostro, tu respiración caliente y agitada, tu lengua sedienta de mí, tus uñas clavandose en mi espalda, quiero sentirte dentro de mí, bailando un vals inventado por los dos, por nuestros cuerpos unidos completamente...

Muy buenas noches, bienvenidos a este miserable club, sin más preambulos dejamos con ustedes a Oscar y Lucas..."
La noche guardaba, silenciosa, sus palabras entre las estrellas saltarinas. No recuerdo bien la fecha, pero sé que todo sucedió mientras , en el firmamento, La Luna entonaba sus típicas melodías, que me tienen algo aburrida. En el club había sólo un espectador, además de mí, aunque no sé si realmente observó el show, ya que la motaña de botellas de cerveza vacías que se hayaban en su mesa, le presentaban un obstáculo.

Oscar y su títere, hablaban sobre el tío que aparece en la tele y reían a la par. En mi mano tenía cuatro canicas para que nadie pensara que yo venía del sur y en la otra un trozo de nube para que no pensara que venía del norte. Saqué, de mi pantufla rosada, la foto del expresidente y lloré sobré mi cabello por la mancha que tenía el tapete del escenario. En fin, al observar nuevamente el show, Lucas, el títere, que se doblaba de la risa cada vez que Oscar contaba un nuevo chiste, me pareció extraño que durante años nadie me ha visitado en mi nuevo hogar, quizas no les gusta el color, es completamente blanco y vive allí mucha gente que no conocía. Todas las noches me escapo de mi casa mientras duermo y vengo a este lugar.

Admin · 158 vistas · Escribir un comentario